Características del mercado de trabajo en España

Si algo caracteriza a la economía española con respecto a las de las demás naciones occidentales es la persistencia de unas elevadas tasas de desempleo, incluso en los momentos álgidos del ciclo. Además, en España, el paro es muy volátil, de manera que cualquier dificultad económica se refleja en un rápido incremento del número de trabajadores que son expulsados de sus puestos de trabajo. Y ello se acompaña de unas muy elevadas tasas de temporalidad derivadas de la amplia participación de los contratados temporales en el empleo asalariado total. Paro y temporalidad son, así, dos notas singulares del mercado de trabajo en España; dos notas que, por otra parte, resultan complementarias entre sí, pues la movilidad laboral —y, por tanto, las transiciones entre las situaciones de empleo y desempleo o los cambios de ocupación— se concentra fundamentalmente en el segmento de los trabajadores temporales.

La temporalidad ha venido afectando, en la fase alcista del ciclo económico, a aproximadamente un tercio de los asalariados, aunque, en el momento actual, en plena crisis, ha descendido a una cuarta parte debido a que la mayoría de los trabajadores que han perdido su empleo se encuadraban en esta categoría. Ello significa que, en el mercado de trabajo, se ha producido una segmentación, una dualidad de situaciones, que se expresa en un amplio grupo de asalariados con contrato fijo que están al abrigo del desempleo y que se benefician de los pactos salariales negociados entre las entidades patronales y los sindicatos, y en otro más estrecho formado por trabajadores temporales que se ven obligados a asumir los ajustes de cantidades —es decir, la posibilidad de perder su trabajo— que vienen obligados por las fluctuaciones de la demanda.